En el año 98 fui a cubrir el mundial de fútbol a Francia, la Coupe du monde. Llegué por primera vez a esa ciudad que tanto deseaba conocer.
Una vez ubicado salí ansioso a fotografiar todo, usaba en esos días dos Leicas M, 4 y 6, con Tri X americana una y con color la otra.
Recuerdo que la primera foto que hice fue la de esta vidriera ubicada en esta calle cuyo nombre siempre me interesó, rue La Boétie.
Hace unos días, en diferentes suplementos literarios me enteré de que Pablo Picasso tenía un atelier en esa calle, lugar de encuentro con (entre otras) Dora Maar, cuyo verdadero nombre era Theodora Markovitch y criada en Buenos Aires desde sus tres años hasta los 19, tiempo de partir al mundo del otro lado del charco en donde hacía fotomontajes, retratos, desnudos y reportaje social, y era una admirable fotógrafa con fuerza y sensibilidad.
El nombre es en homenaje a Etienne de la Boétie, escritor y político francés nacido en el 1530
El
Discurso sobre la servidumbre voluntaria o el Contra uno es una corta requisitoria contra el
Absolutismo que sorprende por su erudición y solidez ya que quien lo escribió sólo tenía 18 años de edad. Al leer esta obra Montaigne quiere conocer al autor y de este encuentro nace una amistad que sólo acaba con la muerte de La Boétie.
El texto de La Boétie plantea la cuestión de la legitimidad de cualquier autoridad sobre un pueblo y analiza las razones de la sumisión (relación dominación/ servidumbre). De esta manera el Discurso prefigura la teoría del
contrato social e invita al lector a una minuciosa vigilacia siempre con la libertad como punto de mira. Los numerosos ejemplos sacados de la
Antigüedad que - como era costumbre en la época- aparecen en el texto le permiten criticar, bajo una apariencia de erudición, la situación política de su tiempo. Si bien, La Boétie, fue un servidor del orden público, es considerado por muchos como un precursor intelectual del
anarquismo.
Algunos datos obtenidos en
Wikipedia